En los últimos meses mis lecturas han cambiado a medida que mi estado avanzaba, primero leía libros de embarazada, luego pasé a leer libros de madre de prematuro, una vez los tres en casa leía libros para padres primerizos y ahora ando metida en lecturas de lactancia materna y alimentación complementaria. Aunque también visité a los suecos de moda Larsson y Mankell.
Tranquilamente durante mi reposo iba leyendo unos que mis hermanas me prestaron, para conocer lo que pasaba dentro de mi barriga, mi curiosidad la completé viendo el documental del Nacional Geografic “En el vientre materno“, algunas de las cosillas que me leí fueron “El embarazo semana a semana” de Lesly Regan, “9 meses de espera. guía defintiva del embarazo, parto y postparto” de Josefina Ruiz Vega y para hacer algo de ejercicio suave me compré “Yoga para el embarazo, parto y más” de Francoise Barbira Fredman, pero no me sirvió de mucho porque al poco tiempo me recomendaron reposo.
Luego me interesé por el nacimiento natural y la lectura de “El bebé es un mamífero” de Michael Odent hizo que me decantara por un parto natural sin oxitocina, sin anestesia epidural sin demasiadas intrusiones médicas, cuando estaba completando la información sobre el tema con el libro “Por un nacimiento sin violencia” de Leboyer, me puse de parto antes de tiempo. Una vez recuperada y con el niño aún ingresado memoricé el “Manual para padres de niños prematuros” editado por www.prematuros.info. Fueron días angustiosos y lecturas angustiosas también.
La matrona de mi centro de salud, Nuria, Hans y otras madres me recomendaron a un tal Carlos González, tenía un libro llamado “Bésame mucho” que me ayudó a librarme de ciertos aspectos disciplinarios de mi educación y que me hicieron replantearme mi relación con mi hijo, sobre todo una frase liberadora que me repito a menudo “Cógelo todo lo que él pida y lo que tú necesites”, todo el libro gira en torno a la necesidad de contacto físico del bebé, una especie de versión simpática y con mejor enfoque que el del “Concepto de Continuum” de Jean Liedloff,
De Carlos Gonzalez y su “bésame mucho” pasé a Rosa Jové, y su “Crianza feliz: como cuidar y entender a tu hijo de 0 a 6 años“, pero lo abandoné a medio leer porque tuve problemas con la lactancia y tuve que empollarme al dedillo “Un regalo para toda la vida. Guía de lactancia materna” de nuevo Carlos Gonzalez en mi mesilla , al que le debo una relactación y que mi hijo esté precioso, gordito y que un pediatra me dijera que “no estaba nada prematuro”.
Una vez superados los problemas de lactancia terminé “la crianza feliz” de Rosa Jové y me leí “Mi niño no me come” de Carlos Gonzalez de nuevo, no porque no me comiera, si no porque tiene un subtitulo que dice “Consejos para prevenir y resolver el problema“, lo me interesaba era lo de prevenir el problema y me lo habían recomendado para la alimentación complementaria. Espero que no me toque leer “Dormir sin lágrimas” de Jové, pero por si acaso lo tengo en casa.
Además de lecturas relacionadas con el embarazo, nacimiento y lactancia también he leído la trilogía de Milenium que me ha gustado bastante, pero mis espectativas eran altas tras oír hablar tanto sobre él . Luego me regalaron “El hijo del viento” de Henning Mankell, un autor que nunca me decepciona. Y ahora estoy a puntito de hincarle el diente al último libro del inspector Wallander “El hombre inquieto” la despedida del mejor personaje de Mankell.
Todo esto puede resumirse en “de Carlos Gonzalez todo con avidez, de Rosa Jové todo por si acaso, de Larsson todo con precaución y de Mankell todo sin precaución y con avidez por si acaso”
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