Maletas llenas de libros

28 07 2006

maletas.gifEsta tarde me voy de vacaciones. En el lugar donde estaré, hay dificultades para conectarse, así que no creo que me pase mucho por aquí.

He llenado mis maletas de crema protectora de 20, 25, 40, 50 y pantalla total. Pero he dejado mucho espacio para los libros, para estos días me llevo

  • La Historiadora
  • Jonathan Strange y el Señor Norrell
  • Flashman el Libertador
  • Sangre de Tinta
  • Algunos temas de la oposición
  • Varios catálogos de editoriales para hacer selección de fondo
  • Varios CLIJ que tengo pendientes de mirar exhaustivamente.

Además de la cabeza llena de ideas y una libreta para apuntarlas. Os echaré de menos.

 



Escritores imaginados

26 07 2006

comparte.jpgUna vez estuve en casa de un escritor, pero él no lo sabía. No es que me dedique a entrar a hurtadillas a las casas de los escritores sin permiso, como si fuera una alocada groupie literaria, es que ese escritor todavía no sabía que iban a publicarle un libro, aunque seguramente para entonces ya fuera escritor, pero no era publicador.

Bueno, él ni siquiera estaba viviendo en esa casa, se la había dejado a su hermano mientras el andaba por otras ciudades haciendo otras cosas variadas. Y hice lo que  suelo hacer cuando voy a casa de alguien, que es mirar las estanterías a ver que libros hay, entonces ví uno que me interesó, era los amantes encuadernados de Jaime de Armiñán. Me interesó el libro por lo de amantes y por lo de encuadernados, me gustan los libros con escenas de cama porque son difíciles de resolver sin caer en el erotismo barato o pasional  y si están bien escritos se puede aprender mucho y también me gusta la encuadernación porque amo todo lo que tenga que ver con los libros, así que se lo pedí al hermano del enonces escritor-no-publicador.

Me lo leí y no me dejó huella alguna, pero se quedo en mi casa más de lo debido, creo que fue la primera vez que un amigo me tuvo que decir que le devolviera el libro que me había prestado hace un año, porque era de su hermano.

Es curioso pero ahora miro todos los días el blog de ese escritor y publicador (ahora ya lo es), y ayer no escribió nada, entonces recordé que estaba de mudanza y que según su último post, estaría unos días sin conexión, y me imaginé el libro que me llevé de su casa de Murcia, metido en una caja de cartón al lado de otros libros, que no me costó nada imaginarme cuales podrían ser: Auster, Millás, algún Telva suelto de su mujer, tebeos y otros que comenta en su blog. Pero no me gustó ver a Armiñán en esa caja imaginada de cartón marrón en el suelo imaginado, de su casa imaginada,transportado por un mozo de mudanza imaginario, en un camión imaginado y a mi amigo escritor también imaginado, porque los trazos de su cara los tengo desdibujados y solo recuerdo sus gafas de hace años. Así que mentalmente saqué el libro de los amantes encuadernados de la caja marrón y con todo el lío de la mudanza lo dejé en otro lado que ahora no recuerdo.

Seguramente le costará encontrarlo cuando llegue a su nueva casa, puede que tal vez noa quiera saber donde está el libro porque tendrá cosas mas importantes en que pensar. Pero de repente me he acordado de que el único libro que se llevó a una isla habitada fué los ojos del dragón de Stephen King. Y vuelvo a empezar porque me imagino a mi amigo escritor dejando atrás su vida real en la península en un avión imaginado, llegando a un aeropuerto imaginado, subiéndose en un taxi imaginado, e imaginando su nueva vida en Tenerife. Y me vuelve a pasar de nuevo lo de siempre, que en mis supuestos imaginados, todo es intangible menos los libros, son los únicos objetos reales.

Siempre he pensado que las personas que han leido los mismos libros, tienen lugares comunes y están conectadas por una especie de intranet literaria, es algo así como las lavadoras y los armarios de Millás. Por eso aunque casi no conozco a ese escritor siento que lo conozco desde siempre, y me gusta escribirme con él y hablar de literatura. Y cuando hoy he visto que no había escrito, le he echado de menos.

Pero como sé que de vez en cuando es necesario que una bocanada de realidad se cuele por las grietas, solo le puedo decir: suerte con tu mudanza Jose Luis.

 



Bookcrossing rampante

26 07 2006

el_baron_rampante.jpgMe gusta que me presten libros, pero no me gusta prestarlos, porque siempre se me olvida a quien se lo dejé, y cuando me acuerdo han pasado 3 o 4 años y me da vergüenza llamarles para pedírselo, sobre todo cuando he perdido el contacto con esas personas.

Yo en cambio me acuerdo de todos los libros que me han prestado y siempre los devuelvo, y si tardo mucho siento que el libro me mira acusador, no soporto la tensión y enseguida vuelve a manos de su dueño o dueña.

A Juan, le presté el Barón Rampante hace muchos años, no recordaba ni siquiera que ese libro había sido mio, pero ví a unos chavales en el jardín de Floridablanca subidos a un ficus bebiendo cocacola y de repente me acordé, así que le llamé a su casa para pedírselo y me dijo que yo nunca le había prestado ese libro, pero unos meses mas tarde me lo encontré por la calle y le recordé de nuevo que tenía mi libro y me dijo que le había gustado mucho y que lo buscaría en su casa que ya me llamaría para devolvérmelo. Creo que mintió, que ni siquiera sabe que lo tiene, y además seguro que no se lo ha leído.

Muchas veces he pensado en comprarme otra vez el libro, hasta lo he visto en la misma edición de Siruela, pero creo que no debo. El lugar donde debería estar no es mi estantería ni la casa de Juan, debería estar en el árbol donde vi a los chavales bebiendo cocacola.

 

 



Mesillas ajenas

23 07 2006

LoboAntunes.gifMe gusta curiosear por las mesillas ajenas, cuando voy a casa de alguien disfruto mirando los libros que tiene. Cuando fuí por primera vez a casa de Joaquín miré los libros que había, me sentí un poquito más cerca de él al ver que había sido socio del Circulo de lectores en las mismas fechas que yo. Y que más o menos desde 1986 hasta 2001, había leido las mismas ediciones que yo leía de los títulos de Stephen King. Eran otros motivos para quererle.

Ahora no me hace falta mirar de soslayo sus estanterías, ahora su mesilla es simétrica a la mía desde el eje que parte por el centro nuestra cama. Así que … terminar de leer »



Por estar leyendo dejé de hacer…

19 07 2006

leyendo.jpgEn muchos momentos de mi vida debía estar haciendo cosas importantes, pero por estar leyendo no las hice. Algunas de ellas son:

- No abrí el libro de matemáticas teniendo un examen al día siguiente por leer “Los cinco en el cerro del contrabandista”, saqué un cero, pero me daba igual. Este caso puede aplicarse en casi todas las asignaturas desde 2º de EGB hasta COU, varias veces al curso (con distintos títulos).

- Perdí muchas, muchísimas horas de sueño y la vista por leer de noche con mala luz.

- Según mi hermana Mercedes, con las novelas de miedo dejaba de respirar. Era una especie de apnea lectora compulsiva. Cogía aire, esperaba unos … terminar de leer »



La vendedora de cerillas

17 07 2006

IJ00131201.jpgDurante mis años escolares tuve la mala suerte de que mi cumpleaños fuera uno o dos días después de que dieran las notas de fin de curso. Mis calificaciones no solían ser muy buenas, así que cuando llegaba el momento de que mis padres me regalaran por cumplir años, el recuerdo de las notas estaba muy cercano, y a veces intereferían lo uno con lo otro.

Un año, no recuerdo si cumplía siete u ocho años, mi padre me regaló un libro de cuentos de Andersen, era precioso, las ilustraciones de María Pascual estaban en todas las páginas, y el libro de tapas duras se guardaba en una especie de … terminar de leer »



Motivos por los que elijo algunos libros I

15 07 2006

adn libresco bajaresolc.jpgEn algunas ocasiones me paro a pensar el motivo por el que elijo un libro determinado para leer, y he llegado a la conclusión de que aunque el criterio literario permanece, siempre es en un discreto segundo plano, porque tienen más peso otros factores totalmente subjetivos. Algunos de ellos son:

- Me lo regaló alguien a quien quiero y sé que me conoce bien. Siempre aciertan.

- Porque aunque no me conoce bien, me lo entregó o me lo recomendó alguien diciendo: “Cuando lo leí me acordé de tí. Sé que te gustará“. No se resistirme a un halago. A veces después de leer el libro pienso “Que cretino. Como puede pensar que a mi me gustaría semejante bodrio“. Es arriesgado, pero siempre consiguen que me los lea.

- Me lo recomienda alguien de quien valoro su criterio literario. No siempre aciertan.

- Los reseñan en revistas de las que tengo la certeza, de que esas reseñas no son copy-past de las que envían desde los departamentos comerciales-literarios de las editoriales.

- Todo el mundo habla de ”ese” libro, así que me lo leo.

- Me gustó otro de ese autor

- Pesa poco y voy de viaje, aunque ese libro no sea una prioridad para mí lo suelo elegir, me  llevo sorpresas agradables.

- Salió citado en otra novela que me gustó. Por cierto, me encantó “Si un día de verano un niño”, así que leí y releí todos los que allí se citan.

- Estoy invitada en casa de los padres de alguien en una urbanización en la playa donde no hay ni un puesto de periódicos y me leo todo lo que hay en las estanterías. Ejemplo de libros leidos en este caso: Una chabola en bilbao, Tiburón, En el cielo no hay almejas , uno de Victoria Holt, Las autonosuyas, un HOLA de la boda de Lady Di …

 



Los tiquismiquis y el ratón miki

13 07 2006

mickey-mouse-pictures-06.jpgUna vez creada la sección palabras en mi vida, parece que ya queda justificado que os cuente cosas mías. Lo estoy deseando pero no me atrevía, porque siento que debería hablar de cosas de literatura, animación a la lectura y bibliotecas, pero al introducir cada anécdota con una palabra, no se nota tanto que lo que quiero realmente es contaros mi vida.

El lunes escribí un post sobre Eduardo Mendoza y los sudokus, en él prometía hablaros de una anécdota con la palabra tiquismiquis http://biblioactiva.com/?p=21. Hoy cumplo mi promesa.

La primera vez que usé la palabra tiquismiquis me ocurrió lo siguiente:

Estudiaba en el instituto y los viernes quedaba con mis amigos, solíamos ir a un bar de la zona de las tascas del centro. Una noche tomándome una cerveza, al coger el vaso para beber, salpiqué a un señor que estaba a mi lado con su mujer.  Se dió la vuelta y me dijo enfadado: ¡Niña, me has manchado la cazadora!, miré donde me señalaba con el dedo y vi dos gotitas minúsculas que se marcaban en su cazadora de ante. Me pareció que en un bar abarrotado de gente no había que ponerse así por dos gotitas microscópicas. Así que le contesté: No sea tiquismiquis, eso no es nada. Entonces él cogió su cerveza y me la echó por la cabeza. Y luego enfurecido me gritó: ¡Ratón Miki tu padre!.

Desde entonces, cada vez voy a decir tiquismiquis compruebo que no haya líquidos cerca y vocalizo las sílabas tanto, que las personas que me escuchan preguntan: ¿Porqué hablas así?. Y así ya tengo excusa para contarles esta historia.



Palabras detonante, recuerdos que explotan

12 07 2006

Si fueramos capaces de recordar lo que sentimos la primera vez que usamos algunas palabras, creo que valoraríamos más el lenguaje y lo mimaríamos.

Yo no recuerdo mi primera palabra, eso lo suelen recordar las madres (sólo voy a decir madres, no quiero ser correcta, quiero decir lo que digo: madres). La mía lo apuntaba en un cuaderno, en el mismo que las vacunas, soy la primera de cuatro niñas, así que de mí lo apuntaba casi todo. Digo casi todo, porque nos llevamos un año, y mis hermanas llegaron reclamando su espacio.

Aunque hay algunas palabras que sé exáctamente el momento en que las usé por primera vez. Me gusta recordar los momentos. Es cómo si lo saboreara. Las palabras despiertan imágenes, sensaciones, sentimientos, recuerdos… Actúan cómo detonantes en nuestra mente, hay recuerdos que son como una carga de dinamita en nuestro cerebro, que sólo se activan por medio de palabras, cuando las oímos o las decimos, se produce la explosión y el recuerdo sale a la superficie.

Hay que dragarlos, igual que hicieron en el Mississippi cuando buscaban los cuerpos de Tom Sawyer y Huckelberry Finn. (En ese libro leí por vez primera la palabra dragar).

Estas palabras-detonante nos despiertan recuerdos formados por imágenes y palabras que a su vez, actúan como detonantes de otros recuerdos. Los niños pequeños y los viejos, no tienen el mecanismo ajustado, así que no son explosiones controladas, por eso en las conversaciones pasan de un tema a otro con tanta facilidad. Los viejos por exceso de recuerdos (sus recuerdos funcionan en hipertexto), y los niños por escasez de ellos (sus recuerdos funcionan en bucle).

He creado la categoría “Palabras en mi Vida” porque en este apartado quiero hablar de los recuerdos que tengo asociados a algunas palabras.



Sudokus y lecturas veraniegas

10 07 2006

sudoku.jpgLa semana pasada, realizando una de mis actividades preferidas y más estresantes, me encontré con algo que me resultó por lo menos curioso.

Estaba paseando entre las estanterías de una librería, es una de las cosas que más me gusta hacer, aunque me provoca mucho estrés, me da la sensación de que no sé nada sobre literatura. Hay tantos libros, tantas nuevas ediciones comentadas y aumentadas que no hay tiempo de leer todo, así que salgo de estos sitios, con la sensación de que no podré nunca jamás saber todo lo que quisiera saber, “Sólo sé que no se nada”.

Bueno, como decía antes, me encontré con algo sorprendente. Varios títulos de Eduardo Mendoza envasados al vacío con film plástico, de ese de congelar, que llevaban anexado un cuadernillo de sudokus.

Busqué en las estanterías otros autores en esa misma colección y ninguno llevaba sudokus, miré bien por si acaso otros autores como Caballero Bonald llevaba crucigramas, Mújica Lainez autodefinidos o Juan Marsé sopas de letras. Pero solo era Mendoza el que llevaba adosados los pasatiempos.

¿Qué fue antes? ¿El huevo o la gallina?. ¿Pensaron que Mendoza se lee poco y con los sudokus aumentarías sus ventas.?. ¿O los sudokus están de capa caida y con un Mendoza a su lado la gente los compra más?. ¿Pórqué sudokus y no autodefinidos? ¿Porqué Mendoza y no otro?

Tal vez hay un estudio de mercado que dice que los aficionados a los sudokus son potenciales lectores de este autor. O símplemente la editorial ha decidido hacer un regalo a sus lectores como promoción de verano. Las decisiones del mundo editorial me desconciertan.

 Quizá deba hacerme otra pregunta: Durante mi paseo libresco ¿Hubiera caido en ese detalle si no tuviera este blog en el que dar rienda suelta a todas mis obsesiones lectoras?. El tener la oportunidad de escribir todas estas cosas aquí ¿Me está volviendo tiquismiquis?.

Ahora leo la palabra tiquismiqis y me doy cuenta de que es la primera vez que la pongo por escrito, aunque la uso cuando hablo. Tengo una anécdota con esa palabra, os la contaré otro día. En este post no pega nada.