De copas en las copas
31 08 2006
Hace diez o doce años, una noche de verano cuando volvía del chiringuito de la playa a las tantas de la madrugada, me encontré con unos amigos de mi hermana a los que habitualmente no prestaba mucha atención, porque era mi hermana pequeña y yo pasaba de sus amigos también pequeños. Estaban sentados en círculo en una pradera cerca de la playa y hablaban, yo les saludé con la mano y seguí andando, pero en el silencio de la noche pude oir lo que decían y ¡Sorpresa!, los amigos de mi hermana recitaban poemas de ¿Cernuda?, dejé de andar y escuché un rato y efectivamente, recitaban a Cernuda y luego comenzaron con Claudio Rodriguez. Así que me acerqué y me senté con ellos. Asistí a una especie de tertulia literaria improvisada, cuatro horas mas tarde, nos depedimos despues de desayunar churros.
Lo recuerdo como si fuera ayer, el caso es que empecé a prestar mas atención a algunos amigos de mi hermana. Años más tarde, sus amigos se … terminar de leer »
Temas : Motivos para leer
A continuación transcribiré una conversación oída esta mañana en un bar. Los que hablan son el camarero de unos 20 años y un cliente de 25 años aproximadamente.
La mayoría de las personas cuando hablan de una novela que ha sido llevada al cine, suelen decir que les ha gustado más el libro que la película. En eso están de acuerdo todos, ya sean lectores compulsivos o lectores esporádicos, suelen coincidir en su argumento: “A mi me gustó mas el libro” dicen, y luego explican los motivos que suelen ser estos: Los personajes me los imaginaba de otra manera, les han puesto unas voces que no pegaban ni con cola, en la peli se saltan cosas…
La palabra en cuestión es “estertor”. Cuando era pequeña la leí en una novela, el texto era algo así como “Dijo sus últimas palabras y con un grito estertor expiró“. Yo en mi inocencia, pensé que el enfermo justo antes de morir había gritado “!ESTERTOR¡”, y claro, algo no encajaba en el argumento de la historia, pero no se me ocurrió mirarla en el diccionario. Así que atribuí cualidades mágicas a la palabra, podría ser una antigua formula en latín de despedida de la vida, o tal vez una palabra que forma parte del proceso entre la vida y la muerte con la luz blanca al final del tunel. Incluso, llegué a pensar que posiblemente el muerto podía haber dicho otra cosa, y no se le había entendido bien, podía haber gritado “!EL TRACTOR¡, porque quería enumerar sus posesiones terrenales antes de morir y solo tenía un tractor… En fin, que le dediqué unos minutos de pensamiento y luego la olvidé.
El primer anuncio de la tele de fascículos en mi kiosko me recuerda que septiembre está cerca, y como todos los años me entra una especie de gusanillo comedor de nervios porque tengo que planificar este curso.
Fué el primero que empecé, una amiga con criterio me lo recomendó. Y qué horror de libro, me costaba avanzar, era inexpugnable, lento, excesivo en todos sus aspectos. Así que tras varios intentos voluntariosos decidí dejarlo descansar y allí sigue descansando.
Fué una recomendación de un amigo en 
