El domingo pasado estuve en el trueke, se trata de un grupo de personas que se reunen en un lugar a pasar el día, y llevan objetos y cosas que ya no necesitan para cambiarlos por otros que les gustan o que necesitan.
Nos reunimos en la casa del campo de mi amigo Felix Albo , todo el mundo expuso sus objetos sobre mantas en el suelo, como en un mercadillo pero sin dinero. Todos nos paseábamos viendo los tesoros de los demás y cuando veíamos algo que nos interesaba le decíamos al propietario: “Me gusta esa cámara, pásate por mi puesto y si ves algo que te guste hacemos el trueke“, el propietario de la Polaroid se pasó por mi puesto y le gustaron unos libros de teatro y a su hijo un sombrero que yo ya no utilizo para contar los cuentos. Así que con un apretón de manos sellamos el cambio mientras decíamos a la vez ¡TRUEKE!.
Lo que más me gustó eran las conversaciones que se establecían entre los participantes, a veces el objeto que te intesesaba iba acompañado de la historia de como había llegado a las manos del propietario. Eran trocitos de la vida de las personas, cuentos breves que añadían valor al objeto.
Así que entre paseos, conversaciones, y apretones de manos conseguí “La reina del Sur” de Pérez Reverte y otro libro de ciencia-ficción, a cambio de una cartera portadocumentos de un Congreso de Electroquímica, una cámara Polaroid a cambio de cinco libros de teatro infantil y un secador de pelo a estrenar a cambio de una máscara de lucha mexicana.
Lo que más me gustó fue una conversación que oí entre un padre y un hijo.
- ¿Papá, puedo cambiar esto también?
- Si tu quieres…
- Pero esto vale más euros
- Vale lo que tu quieras que valga, si crees que tus tebeos valen mucho cambialos por algo valioso para tí. No pienses en dinero, piensa en las ganas que tienes que tenerlo y que estarías dispuesto a dar a cambio.
Al final el niño cambió tres tebeos y un juguete de Buscando a Nemo, por un caballo de plástico hinchable con el que estuvo jugando toda la mañana.
FOTOS DEL TRUEKE AQUÍ