Para ir haciendo boca

28 02 2007

gse_multipart38134.jpgLa Feria del libro de Murcia de este año comienza su andadura; podemos ir viendo algunos articulos que adelantan las actividades que van a tener lugar como aperitivo, si nos pasamos por el blog de la feria sabremos más. Para ir haciendo boca.

Ya sabeis a partir del 16 de Marzo, los amantes del libro y la lectura tienen su cita en varios puntos de la geografía murciana, conferencias, mesas redondas, presntaciones de libros, recitales, cuentos para adultos, cuentos para niños, teatro infantil, autores, firmas…



El futuro próximo en cine y LIJ

23 02 2007

Leyendo aquí y allá, de repente soy consciente que en los dos próximos años estrenarán las adaptaciones cinematográficas de:

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  • “Crónicas de Spiderwick” a finales de este año o principios de 2008
  • “Luces del Norte” Estreno en Diciembre de 2007 en todo el mundo
  • “Corazón de tinta” en 2008
  • “Harry Potter y la Orden del Fenix”, en mayo de este año
  • “El príncipe Caspian” en 2008

Aunque supongo que habrá de todo un poco, a veces me decepcionan las adaptaciones de LIJ al cine, lo cual me hace amar los libros todavía más de lo que los amo. Pienso que soy afortunada por haberlos leido.
Las mejores adaptaciones que he visto en el cine, son las de los libros de Roald Dahl, y de entre todas ellas, me quedo con “Matilda”.



El desencuentro con los libros

20 02 2007

El que una persona a lo largo de su vida, haya tenido temporadas en las que ha leido mucho y otras totalmente estériles, puede ser a causa del desencuentro con los libros.

Porque no siempre el hecho de tener una gran biblioteca en casa, ser socio de muchas bibliotecas, tener unos padres y un clima familiar lector, consiguen que algunas personas se conviertan en devoradores de libros. Estos factores ayudan mucho, pero no garantizan que los niños criados en ambientes culturales y los adultos en contacto permanente con libros vayan a ser ávidos lectores, Últimamente me preocupan los motivos de la eleccion de algunos títulos y el porqué en ocasiones renunciamos a leer otros. Y eso me ha hecho recordar algo que leí hace tiempo, no recuerdo el autor, y tal vez el mensaje original esté tamizado por mi memoria que, como todo el mundo sabe, es selectiva, .
El texto decía algo así como que las personas y los libros podían estar condenados a un desencuentro eterno por varios motivos y que al abrir un libro, tras leer algunas páginas podíamos llegar a cerrarlo por cuatro causas:

1- Porque YO soy más listo que el libro: Sudece cuando lo que el libro me dice y como me lo dice no me aporta nada nuevo. Ya me lo sé. Lo he leido muchas veces en otros autores y no quiero volver a hacerlo. Quiero algo más.

2- Porque EL LIBRO es más listo que yo: en estos casos cerramos el libro porque no entendemos lo que dice, está fuera de nuestro alcance, ya sea por la estructura, por lo que cuenta o por cualquier otro motivo que nos desborda.

3- Porque YO no quiero al libro: Es cuando se trata de ejemplares que parecen novelas, pero que en la página dieciseis se convierten en recetarios, o porque lo leo porque creo que son cuentos y luego resulta ser una novela histórica. O quiero una novela de aventuras y en un momento dado se convierte en una romántica. Entonces lo cierro y busco en otro, lo que quiero leer en ese momento.

4- Porque EL LIBRO no me quiere a mí como lector: Son los libros escritos por poetas cursis para mujeres, o los escritos específicamente para jovenes alternativos, o para madres separadas, o para solteros que viven con sus padres, o para oyentes de un tipo de emisora de radio. Suelen utilizar códigos que a veces me dejan fuera, así que entiendo que el libro me dice que no me quiere, porque no pertenezco al publico para el que fué creado.

Si teneis la mala suerte de que os ocurran algunas de las cuatro razones para desechar la lectura de un libro, os pido que no desesperéis, estoy convencida de que el libro adecuado está esperando su momento para cautivaros. Mucha suerte.



Derechos del lector

19 02 2007

La semana pasada conocí a gente interesante, estuve en Madrid fuí a ARCO, y allí pude conversar con algunas personas con las que tengo espacios comunes. Pero no fué en la feria dónde encontré conversación, allí pude ver idioteces conviviendo con sensateces y envoltorios, y además en esos días en IFEMA no se puede hablar con nadie más de un minuto seguido. Fué en casa de una amiga, por la noche, después de cenar…
Prometí a Allende, que le regalaría los derechos del lector, realmente es un re-regalo, porque a mi me los regaló Pennac, pero me hizo caer en la cuenta de que en este blog deberían estar. Así que ahí van:

DERECHOS DEL LECTOR

  • Derecho a no leer
  • Derecho a saltarse las páginas
  • Derecho a no terminar un libro
  • Derecho a releer lo ya leído y volver sobre lo mismo
  • Derecho a leer cualquier cosa
  • Derecho al Bovarismo (enfermedad de transmision textual)
  • Derecho a leer en cualquier parte
  • Derecho a picotear varias cosas a la vez
  • Derecho a leer en voz alta
  • Derecho a callarse la opinion sobre lo leido

Daniel Pennac “Como una novela”

Estos derechos, al tratarse de la lectura, una afición voluntaria, a veces se desvirtuan cuando intentamos academizar la lectura, ya sea en las aulas, o en la vida misma. En nuestra vida de lectores cuando hablamos con otros lectores a veces entramos en unas dinámicas que no son sanas, cuando dejamos de hacer alguna de las cosas que enumeran estos derechos significa que hemos perdido la libertad lectora de elegir lo que leemos y lo que no.

Y ya que este post está dedicado a tres artistas con los que compartí ensalada, crema de zanahorias y conversaciones, quisiera que me dijeran como se adaptarían estos derechos a los artistas que disfrutan con su arte o con el de otros.



Motivos subjetivos por los que no elijo algunos libros

14 02 2007

librerias_02.jpgHace unos meses escribí los motivos subjetivos por los que leía una serie libros y no otros. Quería analizar cuales son los motivos que me acercaban a un ejemplar, no tenían nada que ver con el argumento del libro, ni con la calidad del texto. Quería saber cuales son las motivaciones ajenas al canon literario.

Conociendome a mi como lectora, intentaba conocer mejor a los destinatarios de mis actividades de fomento de la lectura, y también hacer una reflexión que pudiera servir a los bibliotecarios escolares a la hora de seleccionar el fondo de sus bibliotecas.

Algunos de los motivos que me hacen NO abrir un libro son:
- Porque la portada es muy oscura y poco luminosa.

- Porque el ejemplar que tengo a mano de ese libro está desencuadernado o muy viejo.

- Porque no me gustó algún otro libro de ese autor.

- Porque alguien que no me cae bien lo recomendó con especial enfasis.

- Porque en la época que salió publicado, salieron otros muchos libros, no tuve tiempo de leerlos todos y luego cuando ha pasado el tiempo me da mucha pereza.

- Porque es de Alfonso Ussia.
- Porque el autor me gustaba antes y ahora ha ganado el planeta, y eso lo considero un demérito literario, aunque un progreso comercial que no beneficia a su literatura ni a sus lectores, solo a él mismo (y a Jose Manuel Lara & Descendientes)



Mi experiencia en las Bibliotecas escolares

6 02 2007

DEDICADO A LAS PERSONAS QUE PARTICIPAN O HAN PARTICIPADO EN ESTOS AÑOS EN EL PROGRAMA DE BIBLIOTECAS ESCOLARES

Desde hace casi cinco años me dedico a asesorar  a los centros que participan en el programa de Bibbliotecas escolares de la Consejería de Educación de la Región de Murcia.

Mi trabajo consiste en visitar trimestralmente los centros seleccionados y hacer un informe individual de cada uno de ellos con recomendaciones específicas para comenzar a poner en marcha la BE. A lo largo de los dos cursos escolares que dura el programa, visito los centros y hago un seguimiento del cumplimiento de las recomendaciones. Dicho así suena muy frío, pero realmente lo que hago son visitas a amigos que tienen interés y ponen todas sus energías en que el programa funcione. Porque además de mis visitas, las BE reciben dinero y un curso de formación. Así que cuando voy a verlos, puedo comprobar de primera mano, su trabajo su esfuerzo y sus progresos. Puedo ver como las cosas salen adelante, y se sacan horas de donde no hay para poner en marcha la BE.

Cómo si no se explica que un centro que oficialmente tiene una hora y media semanal de biblioteca consiga: catalogar 600 libros, hacer que todos los cursos pasen por la biblioteca y presentar las secciones a los alumnos, prestar libros todos los recreos y una tarde a la semana, organizar los actos especiales de la semana del libro, organizar los actos ordinarios de animacion lectora, diseñar un díptico informativo y conseguir que llegue a todo la comunidad educativa… Podría seguir así durante una hora y me quedaría corta.

Pues os voy a dar las claves para conseguir eso:

- Coordinandose con el equipo directivo: aquí entra la dirección del centro, que con su inestimable colaboración pueden conseguir que el horario se amplie, y ayudar a crear unas cosas llamada guardias de biblioteca, o recreos en biblioteca para los componentes del equipo. Y quitando las guardias proritarias al responsable. ¡Ah! También pueden facilitar que el equipo se pueda reunir con facilidad una vez al trimestre como mínimo.

- Delegando tareas y no sobrecargándonos: no somos imprescindibles, y el mundo no se para si nosotros no estamos presentes. Pero para eso debemos tener claro lo que queremos hacer.

- Especializando al personal del equipo: unos ordenaran, otros ojearan los catálogos de novedades editoriales buscando libros adecuados, otros expurgaran la colección eliminando los libros inútiles en nuestro centro, otros catalogaremos y supervisaremos el trabajo de los demás, otros se especializarán en animación lectora.

Durante estos años he podido ver que las BE que mejor funcionan son en las que la cooperacion y el trabajo en grupo es la dinámica diaria, pero creo que no estoy diciendo nada que no sepais, porque en educación esto siempre ha funcionado, aunque realmente debería decir que la buena voluntad y el sentido común es lo que mueve el mundo, en las bibliotecas escolares, en la biblioteca nacional, en una fábrica de sillas, en el ámbito del hogar y en general en todos los aspectos que tienen que ver con vida de las personas.



Mi enfermedad

3 02 2007

9788483101681IMB.jpgMe recuerdo paseando hasta CajaMurcia, me recuerdo sentada en el salón de actos de la obra social de esa entidad, esperando a que Luis Landero comenzara a hablar. Me recuerdo pensando que nunca había leído nada de este autor, y que no conocía nada de su obra, solo que era un escritor español, con mucho prestigio, que publicaba en Tusquets. Pero no me recordaba abriendo ningún libro suyo dispuesta a leerlo.
Recuerdo que la conferencia empezó, y a medida que Landero iba hablando, yo me emocionaba más y más. Sentía que sus palabras iban dirigidas a mi, me encontraba sola entre el público, porque no existíamos nada más que Landero y yo, el resto sobraba, ese señor había pasado por mi corazón, conocía mis pensamientos sobre la vida, la lectura, la escritura, las personas y la relación con los libros. Ponía palabras a las cosas que yo intuía, pero que nunca había expresado, cosas que yo sabía, pero no sabía que las sabía. Era maravilloso escucharlo, hubiera pagado lo que me pidieran con tal de que no terminara nunca.
Cuando acabó de hablar, una azafata pasó entre el publico con un micrófono por si alguien quería preguntarle algo. Yo estaba extasiada y solo hubiera sido capaz de gritarle “Landero, te quiero”. La gente hizo cola para que le firmara libros y yo me puse en la fila, cuando llegó mi turno, le dije, “No he leido nada suyo, pero ahora mismo me pongo a ello. Gracias, muchas gracias, me ha gustado mucho”.

Al salir vi que el Corte Inglés estaba abierto, así que me compré “El mágico aprendiz”.

Llegué a casa y sin cenar me dispuse a leerlo, y…. ¿Dónde estaba Landero?, no lo encontré en su novela. No estaba ese señor que había visto una hora antes. ¿Dónde estaban sus palabras?. No podía ser. Deje el libro, cené y me dormí.

Al día siguiente por la tarde volví a intentarlo. Otra vez igual. No estaba lo que yo buscaba. Así que dejé el libro en semillero durante una o dos semanas. Pasó un mes y sentí que estaba evitando encontrarme con el libro, y en un arrebato de orgullo, me dije, no puede ser, o ahora o nunca… Duré tres páginas. Lo cerré y esta vez lo dejé en la estantería, en la zona de arriba, donde solo llego subiéndome en una banqueta, la zona de los castigados. Lo intenté pasado un tiempo con “Caballeros de fortuna”… y con “Juegos de la edad tardía”…. pero era igual, no podía.
Landero me engañó, me embaucó como hacían esos vendedores de crecepelo del lejano oeste, me hizo creer en su escritura a través de sus palabras, de sus pensamientos. Me enamoró y me sedujo para luego abandonarme en un páramo lleno de palabras suyas, pero no eran las que yo quería oir, eran palabras desconocidas, extrañas. No eran para mí. Llegué a pensar que yo no había estado nunca allí, que me había inventado la conferencia de un Landero conferenciante que no existía. Incluso, llegué a dudar de mi propia existencia en esos momentos.

TRES AÑOS MAS TARDE

Un día Joaquín llegó a casa con una bolsa de Diego Marín, y me dijo: “He encontrado al Landero que llevas buscando todos estos años”. Le dije: “¿Estás seguro?”.

Y me dió el libro: “Entre lineas: el cuento o la vida” se titulaba. A diferencia otras novelas, esta era más breve. La dejé en la mesa y no la abrí hasta el sábado, comencé a leer con pereza.
Efectivamente. Joaquín tenía razón. Era él. Había vuelto, recordaba esa manera de expresarse, la misma que yo buscaba en sus novelas y no encontraba. Me sentí igual que tres años antes en la conferencia. El libro me duró una hora y media, se me hizo corto, como cuando escuché a su autor por vez primera. Al finalizar el libro en las últimas páginas encontré un guiño de complicidad. En una especie de epílogo, Landero dice que el libro fué gestado a partir de las notas que preparó para una conferencia que dió en una caja de ahorros. Así que me quedé más tranquila, porque yo estuve allí, escuchándole, y esa parte de mi existencia tan intensa, esa experiencia cuasi orgásmica, escuchando sus palabras, fué real y no inventada.

Así que mi miedo a tener alguna enfermedad psicologico-lectora, en la que el sintoma principal sea que al encontrar un libro que puede con nosotros, nos inventemos una historia ficticia para justificar el no haber sido capaces de terminarlo, ha desaparecido.

Pero continúo sin poder leerlo. Porque allí, en mi mesilla de noche, yace desde hace años “El guitarrista”.



Si te gusta leer…

2 02 2007

… y sabes reconocer una buena idea, pásate por librosfera y entérate de que va esto. Si después de leerlo te sigue interesando participar en el proyecto Coleccionado principios, no tienes mas que seguir sus instrucciones.