Me gustan los super-héroes de pacotilla, como Super López o el Capitán Calzoncillos. Suplen la falta de superpoderes con ingenio y humor.
Aunque mi super-héroe preferido siempre será Spiderman, estoy enamorada de él desde hace tiempo, concrétamente desde los 12 años, será por las mallas y la agilidad, o seguramente por un ardor preadolescente, no lo sé, pero lo prefiero a todos los X-men del mundo. Aunque también me gusta Superman porque las aventuras pasan de día, en las otras peliculas de super-héroes todo pasa de noche o el argumento transcurre en un mundo subterraneo en semi-penumbra y con mucho filtro azul y gris.
Cuando fuí a ver la última de Superman, al salir, oí como una chica decía: “No me ha gustado mucho, me esperaba algo más”, y su novio le constestaba: “Es que no es lo mismo ver Superman cuando tienes 8 años, que ahora a los 35″.
Me dieron ganas de decirle al novio “Búscate un comentario nuevo, ese ya lo gastamos cuando estrenaron el episodio IV de la Guerra de las Galaxias”.
Me dije a mi misma: “Seguro que leen el fotogramas, porque eso es lo que son”. Pero al fin y al cabo somos lo que leemos: Carne de Cosmopólitan, carne de 10 minutos, carne de Cuadernos de pedagogía y carne de AR, la revista de Ana Rosa Quintana y hasta carne de Casa con cosas, cosas en casa, o cosas de casa, no recuerdo bien el nombre, solo sé que es de decoración y vale un euro.
En los kioskos de prensa cada vez hay más revistas, algunas de ellas son extrañas, como una que ví hace unos meses, creo que se llamaba Antiguedad, el caso es que en portada anunciaban los artículos principales y era algo así como: “Vuelve el retrato cortesano con más fuerza que nunca” o un reportaje a todo color titulado “Cornucopias con encanto:dónde encontrar las mejores”.
En el programa de cuatro “El hormiguero” de Pablo Motos, los dos chavales que manejan las hormigas, tienen una sección genial, en la que comentan las novedades del kiosko. La semana pasada explicaron “Brazos Brutales” una revista de halterofilia especializada en brazos musculosos, yo me partía la caja en el sofá de mi casa.
Las revistas pueden comprarse por muchos motivos, pero principalmente yo creo que se compran por:
- Para leer en un viaje en tren o avión
- Por el regalito que traen, bolso, chancla, foulard, tanga, calendario, cd, libro…
- Por que la tía/tío de la portada me pone
- Porque pensamos que el tema de la revista me interesa o tal vez me pueda interesar
Las pocas veces que me he comprado una revista porque me atrae su portada y los articulos que en ella se anuncian, me he sentido estafada, porque luego en el interior viene una porquería de artículo. Nunca me siento satisfecha con lo que cuentan, la mayor parte de ellos son de publicidad encubierta y si no lo son, no me gusta el planteamiento que hacen de los temas. Solo me satisfacen las revistas de plantas de interior y las de cocina, aunque luego nunca tengo tiempo de plantar los bulbos a tiempo, ni de cocinar las recetas que explican. Así que no las compro porque el verlas encima de la mesa del salón de mi casa, me causa mucho estrés, al pensar que tengo que plantar los bulbos para que nazcan en su tiempo.
Los motivos que hacen que una persona, hombre o mujer, se acerquen al kiosko a comprar “Brazos brutales” me son ajenos. Al igual me ocurre con lo del retrato cortesano, que no me pone en absoluto, supongo que habrá mucha gente que quiera tener una cornucopia, al fin y al cabo, el mundo de las subastas mueve mucho dinero, pero desde luego no el mío.
Aunque sé de uno que estaba deseando que comercializaran la edición española de “Le Cahiers de Cinema”, tan solo para pasearse con él debajo del brazo, mientras se acercaba a la Filmoteca a ver que ciclos había este mes, me ha confesado que no entiende nada de lo que escriben en Le Cahiers y solo le sirve para fardar.