Las empresas culturales

26 09 2008

EL jueves estuve en Granada, participando en una mesa redonda que formaba parte del Master de Gestión Cultural, organizado por la Junta de Andalucía y la Universidad de Granada. Una experiencia fantástica, que compartí con Rubén de Zemos 98, Jaime y Eugenio de Genius Loci y Luis y Omar de DATE Danza. Éramos cuatro empresas culturales, que trabajábamos en ámbitos muy distintos de la cultura pero que en lo fundamental estábamos de acuerdo y compartíamos opinión, cada uno con sus matices. Las conversaciones podrían haber durado dos tardes más, creo que el intercambio de opinión entre nosotros es muy enriquecedor, y tengo una par de ideas/conceptos en semillero desde entonces. Ya os contaré…



El corazón helado

17 09 2008

WEBLEY FOSBERY.jpgCómo escribía en el post anterior, me resulta mucho más fácil hablar de los libros que no me han gustado, por eso me cuesta tanto escribir sobre “El corazón helado”, porque el libro consiguió que durante su lectura, todo lo que ocurría a mi alrededor me importara un comino.

Me lo llevé ya empezado a mi viaje a NY, para las 8 horas de avión de ida y las 8 de vuelta. No lo pude leer en el avión, ni tampoco durante la estancia en Manhattan, pero los últimos días estuvimos en los montes Adirondaks, una reserva india al norte del estado, cerca de Albany. El científico pacífico tenía tres días de congreso de científicos y ahí fué donde devoré las casi mil páginas, o tal vez fueron ellas las que me devoraron a mí.

Nada de lo que ocurría fuera del libro era interesante, ni salir por el lago en canoa, ni los bosques, ni los pueblos de los alrededores me atraían. Las comidas en la cabaña principal las veía como tiempo robado para la lectura y las horas de sueño perdido no eran importantes. Me sentaba en un tronco que había en la entrada de nuestra cabaña y leía hasta que los huesos se me congelaban, por la noche encendía la luz para continuar, aunque eso significara que todos los mosquitos de los lagos vinieran a picarme. Incluso, una tarde sentada al lado de la ventana, apareció un ciervo justo al lado de dónde estaba, lo miré con indiferencia a través del cristal y seguí leyendo, porque el ciervo era ficción, el lugar dónde yo estaba físicamente era inventado, era como una película que nada tenía que ver conmigo, los Adirondaks los podía ver cuando quisiera en “El último mohicano” y los ciervos en el zoo.

Toda mi familia pensaba que yo andaba de vacaciones, paseando por la zona de los grandes lagos. Pero en realidad del 26 al 29 de agosto de 2008, estuve en 1939, o en París, o en el Madrid que resistió hasta el final, o en el puerto de Alicante, o con la división azul, o con aquellas personas que tuvieron que cambiar de vida porque no se fueron de España y se quedaron viviendo una vida que no era la suya, o con aquellas personas que se fueron y vivieron una vida que no les correspondía.

Pero esos días confusos entre 2008 y 1937 o 38 o 39 o 40 o 41, también estuve en la cárcel nueva de San Antón, “Tuvimos suerte porque la acababan de terminar” decía la abuela, “Si no, hubiera sido mucho peor”.También viví con las putas de Molinete que robaban a los clientes y pasaban temporaditas con las presas políticas, comí lentejas y piedras en platos desportillados, aprendí a conocer los pasos de las carceleras, y los ruidos del día y de la noche, me inmunicé a las picaduras de pulgas y chiches, odié a una mujer a la que no hablé nunca más, sentí los bombardeos e intenté adivinar dónde habían caído, aprendí a no escuchar las noticias que nos traían los milicianos, revisité fotos antiguas guardadas en mi memoria, aprendí a secarme sin toalla, aprendí a vivir del aire y aprendí a no dejar de aprender, aunque no quisiera saber nada.

Ni vencedores ni vencidos, todos fuimos perdedores, nada volvió a ser como antes, y nada fué restituido.

Si supierais la cantidad de preguntas sin respuesta que asomaron a mi cabeza durante mi estancia en el corazón helado…

La foto es del penal de San Antón de Cartagena, he reconocido el suelo en damero,  igual que en aquella otra foto.



Más lecturas interesantes

16 09 2008

034540047X.01._SX140_SCLZZZZZZZ_.jpgEn los últimos tiempos me resulta más fácil escribir de los libros que no me han gustado, es como si una especie de españolidad lectora se hubiera instalado en mis reseñas. Me encantó “El corazón helado” y me ha gustado “El hotel New Hampshire”, intento desde hace un par de semanas escribir sobre el de Almudena Grandes y no consigo transmitir lo que me ha hecho sentir el libro, y hace unos minutos he terminado el libro que Nonsense me prestó, “Tengo el libro perfecto para tu viaje en tren”, me dijo entregándome a Irving el día anterior a mi partida en el Talgo disfrazado de Altaria, “Es una primera edición en español de Argos Vergara, en la colección las cuatro estaciones, fíjate bien, si lo comprabas en otoño que fué la estación del año en que salíó a la venta, costaba 210 pesetas menos que en invierno, primavera, o verano”

Pensé que doscientas diez pesetas de las de 1982 eran muchas pesetas, y lo metí en mi maleta.

En Albacete lo abrí y comencé a leer, ya en Madrid mi espera al AVE se me hizo breve gracias a Irving. Y cuando anunciaron “Próxima estación con parada Sevilla Santa Justa”, olvidé contarme a mi misma el chiste de Pablo Albo “¿Comparada con cuál?”, de lo abstraida que estuve con el libro.

Un buen narrador de historias, un fabulador excelente, y un relato cotidiano fuera de lo habitual, cerca de lo lejano y lejos de lo cercano. Mis disculpas a Nonsense: siento haber convertido tu primera edición en dos tomos, lo encolaré esta semana y te lo devolveré con un bonus track.

Mi promesa a Lía y a Blixeniana del post del “Corazón helado” sigue vigente.



Me encanta mi bibliotecario, amo a mi bibliotecario

10 09 2008

El hotel en el que me alojé durante mi estancia en Nueva york, tenía sus cosas buenas y sus cosas malas. El insoportable ruido del tráfico de la esquina de la calle 56 con la 6º Av, quedaba compensado con el ejemplar del New York Times que el personal del hotel me dejaba cada mañana en la puerta de la habitación.

Una mañana lo dejé sobre la mesa y lo abrí al azar y mirad lo que me encontré a página completa:

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Es una campaña para elegir los nominados al mejor bibliotecario, son como los oscar de los bibliotecarios y las bibliotecas, en la web I love libraries promovida por la A.L.A. (American Library Associaton ) podemos encontrar más información.Hay tres categorías de nominados
  • Nominate a librarian who works in a public library! Public librarian nominations are open August 15 and must be completed by October 1
  • Nominate a librarian at a college, community college or university! Nominations open for college, community college, and university librarians on September 2 and must be completed by October 15
  • Nominate a school library media specialist! Nominations open for school library media specialists on September 2 and must be completed by October 15

Como casi todas las iniciativas culturales de EEUU, está patrocinado o esponsorizado. Ésta concretamente por The Carnegie Corporation y el New York Times. Investigaré cuantos años lleva realizándose esta iniciativa, que me parece genial.



Genial Liniers

8 09 2008

Todas las mañanas visito mi netvives privado y echo un ojo a mis suscripciones a RSS de los blogs que sigo, y dejo para el final lo que más me gusta, que es la tira diaria de Liniers de Macanudo. Hoy parece que quiere homenajear a Dickens al más puro estilo de los coleccionistas de principios.

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Vuelta de vacaciones

7 09 2008

cuadernocampo.jpgYa volví de mi viaje por USA y ha sido estupendo poder desconectar de mi rutina. Realmente lo necesitaba. Durante la primera quincena de agosto decidí poner una serie de post automáticos con algunas recomendaciones y reseñas breves de libros infantiles, la mayor parte de ellos álbumes y troquelados, para no abandonar a los seguidores del blog que no tuvieron vacaciones.
Ahora os contaré las cosas que he leído este verano.

Tres metros sobre el cielo: Una novela que al parecer causó furor entre los adolescentes italianos hace años. El autor Federico Moccia, era un desconocido por lo que la tirada de ejemplares fue muy corta, pero tuvo tal éxito de ventas, que cuando se agotó los chavales se la pasaban en fotocopias. Todo un fenómeno editorial. Lo reeditaron en 2005 con algún que otro cambio referido a los ambientes, las modas y las canciones que suenan, porque evidentemente los adolescentes de 2005 en 1992 (año de la primera edición), acababan de nacer. Y ésta es la edición que me he leído este verano, únicamente por curiosidad y porque en el blog de mi querido Jose Luis Saorín, no paraban de entrarle comentarios de fans del autor. Tras la lectura del libro tan solo puedo deciros que si os gustó West side Story, os gustará “Tres metros sobre el cielo”, lamentablemente no puedo decir nada mejor sobre él.
La ira del fuego: El último de la trilogía del fuego de la serie africana de Mankell, pulicado por Siruela. Quienes me leen, saben que adoro a este autor y que no suele decepcionarme. En este tercer libro vuelve sobre Sofía, la protagonista de “Jugar con fuego” y el “Secreto del fuego”. La pobreza, el SIDA, el machismo en el continente africano, la fuerza y dignidad de las personas…

Cuaderno de campo de Arthur Spiderwick: la guía de seres fantásticos de la naturaleza que complementa a los cinco ejemplares de “Crónicas de Spiderwick”. Aunque las novelitas iban profusamente ilustradas, era necesaria la publicación del “Cuaderno de Campo” para los fans de los libros. Una ilustración antigua y moderna, estimulante y aterrorizante, con sus seres fascinantes y maravillosos dibujados a carboncillo, acuarela, lápiz o plumilla, conservando cierto aire rancio que le aporta verosimilitud al conjunto de la obra. Como si Darwin o los antiguos naturalistas del XIX hubieran realizado la obra junto a Toni Diterlizzi.

También leí “El corazón helado”, pero éste merece un post individual por el lugar dónde lo devoré y lo que ha significado para mí.