En frikitecaris, me remiten a una noticia del País, en la que se habla de los nuevos modos de leer.
Saltos de párrafo, titulares, resúmenes, evitamos leer post demasiado largos, o artículos que requieran mucha antención y tiempo, nos enfrentamos a la lectura en la pantalla de un modo distintos a la lectura convencional. Yo misma no leo igual los diarios cuando lo hago en una pantalla, de hecho, la noticia del país que me ha inspirado este post, la he leído a saltos y rápidamente, buscando ideas y conceptos de párrafo en párrafo. Tal vez si la hubiera leído en la edición impresa del país, me habría comportado de otro modo. Dice el artículo:
“Está claro que los usuarios no leen online en el sentido tradicional; de hecho, hay indicios de que surgen nuevas formas de lectura a medida que los usuarios echan vistazos horizontalmente a través de títulos, páginas y resúmenes en busca de satisfacciones inmediatas”, constata el documento. “Casi parece que se conectan a la Red para evitar leer al modo tradicional”.
Yo no diría que la gente lee en internet para “Evitar leer de modo tradicional”. Si alguien quiere evitar leer, simplemente no lee y punto. No le hace falta conectarse a internet para “evitar leer”, creo que el modo de leer en la red no se puede analizar con los parámetros de lectura convencional, habría que definir lo que la red nos ofrece y la actitud que tenemos frente a ella.
Leer la prensa impresa se parecía mucho a la lectura de novelas o de ocio, por el simple motivo del lugar que se usa para hacerlo. Se necesita una disposición, un espacio físico para poner el diario o el libro, una mesa, un sofá, una silla, el metro, un tren, un autobús, y sobre todo, un tiempo mínimo, un estado de ánimo y no precísamente la lectura de noticias o de ficción se realizaba como evasión de otra acción. Además, con los ejemplares de impresión tradicionales no suele ocurrir que tengas millones de ellos para comparar, u hojear, a los que asomarte, y no suelen ir plagados de hiperenlaces para ampliar información. Si quieres saber algo más del tema tienes que levantarte, buscar un diccionario, una enciclopedia, o ir a la hemeroteca más cercana a buscar noticias anteriores relacionadas, cosa que no suele hacer nadie.
En cambio la posibilidad que ofrece internet, de leerlo todo en un click, genera actitudes distintas, lectores distintos y lo que en inicio es una ventaja, se convierte en un problema para unos, o un avance para otros. No creo que haya que medirlo con los mismos parámetros.
Una cosa es la lectura de libros y prensa escrita y otra cosa es la lectura en la red. Creo que tendremos que definir los dos perfiles, y analizarlos por separado aunque con la experiencia y la visión de quien conoce los dos tipos de lector.
En la década de los 50, ocurrió algo semejante con la irrupción de la televisión en los hogares, en una época que el cine no tenía competencia, pero que previamente había arrebatado algo al teatro, que había sido el rey del ocio durante siglos. Algo nuevo que entra en competencia con algo tradicional y asentado, tiende a ser evaluado con las mismas herramientas y con los mismos criterios. Pero el tiempo hace que cada situación ocupe su lugar.
No obstante, creo que los estudios citados en el País, ayudan a artícular los parámetros con los que puede ser evaluada la nueva situación cultural y social que se origina con la lectura en la red y las llamadas “personas copy-paste”, y las consecuencias que se generan en los procesos educativos, la capacidad de atención y la dispersión de la información y los conceptos.