2009

31 12 2008

No voy a hacer inventario de libros leídos, ni de cuentos contados, ni de viajes pasados, ni de acontecimientos del año. Sólo diré que el 2008 ha sido algo duro pero finalmente ha dado lugar a una nueva etapa que hará que mi vida no vuelva a ser igual.

Justo lo que andaba buscando.

El 2009 será mi año, estoy completamente segura.

Y mientras tanto comenzaré el año leyendo “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen.

Feliz año, espero que les vaya bien y que sean tan felices como yo lo estoy ahora.



Libros y habas

25 12 2008

joaquinsabina.jpgHace unos meses estuve en Cartagena en casa de mis padres, mi madre aprovechó el momento para pedirme que me llevara algunas de las cosas que quedaban en mi antigua habitación. No conocen a ni madre, es especial, ha conseguido cambiarle el sentido al sindrome del nido vacio, nosotras nos fuimos de casa, pero es ella la que nos pide todo el tiempo que lo vaciemos, sin ningún tipo de trauma ni nostalgia argumenta que no le hemos dejado el nido vacío, que hagamos el favor de vaciarlo cuanto antes, que necesita sitio para otras cosas. Sin duda es una mujer práctica y funcional.

Así que comencé a sacar algunas de las cosas que me quedaban, principalmente archivadores con apuntes viejos, carpetas con recuerdos y algunas cajas de contenido sorprendente. En el fondo de un armario encontré un libro que había dado por perdido hace tiempo. Es una biografía de Joaquín Sabina publicada en Ediciones Jucar en 1986.

Lo abrí y encontré un papel con títulos de canciones, inmediatamente reconocí la letra de mi amigo. Antes era ordenada y pulcra, no como ahora que cuando escribe, parecen palabras salpicadas al azar en el folio. Entonces me acordé del día que el libro cayó en mis manos.
A principios de los noventa en mi época de estudiante (la primera época), me gustaba mucho Sabina y también me gustaban mucho las habas tiernas. Así que cuando algún compañero de piso iba a mercado le pedía que me trajera una bolsa con habas.

Un día, un compañero de piso volvió del mercado y me dijo: te he traído habas, las he dejado en el frigorífico. Luego a la hora de comer me preguntó si quería habas, le dije que no, pero él insistía en que comiera, que eran buenísimas y tiérnísimas, pero a mí no me apetecían ese día. Luego por la noche igual, que me comiera las habas. A mí ya me parecía raro que insistiera tanto así que me levanté y traje la bolsa con habas, cuando la abrí, allí estaba el libro de Sabina con olor a habas y algo mojado.
Me hizo mucha ilusión, me lo leí enseguida, luego se lo leyó él, y me grabó los CD que aun tengo por casa. Ahora que he encontrado el libro y he visto su letra, me he acordado de que justo ayer me dijo que él era un desastre con los regalos. Pero recordando el modo en que me regaló el libro, creo que no, que no es un desastre con casi nada. Lo que pasa es que anda muy ocupado con muchas cosas y no se acuerda, a veces creemos que el tiempo y los años borran los recuerdos, pero permanecen escondidos hasta que algo los saca a la luz, en este caso concreto ha sido el  “síndrome del nido lleno de cosas” de mi madre.



Más Henning Mankell

2 12 2008

Mankell.jpgLa semana pasada terminé de leer “El chino“, la última novela en castellano de Henning Mankell. Me ha encantado, vuelve la novela policiaca y las investigaciones, aunque esta vez sin Wallander.

Mis pensamientos antes de leerlo:

Otra novela de Mankell. Que bien. Aunque en los últimos tiempos había cambiado el rumbo de sus historias con Zapatos de baile, el cerebro de Kennedy y la serie Africana de Sofía. Pero ya veremos. Todas me gustaron aunque me costó acostumbrarme.

Mis pensamientos en torno a la página 35:

!Bien!. Es policiaca, como las primeras. Pero ¿Dónde está el inspector Wallander? ¿Cuándo saldrá?.

Mis pensamientos al terminar:

No he echado de menos a Wallander. Me encanta la nueva investigadora, la juez, es estupenda. La historia es fascinante, tres continentes y tres siglos perfectamente unidos por la trama. La realidad del continente Asiático y de China, los cambios en el mundo. Es el efecto mariposa que con la globalización se hace más rotundo. El gigante asiático se come de un bocado a la vieja Europa y de postre a la frágil África.

Henning Mankell es un observador del mundo, que vive a caballo entre África y Europa, seis meses en cada continente. Eso le permite mirar el mundo con otros ojos y crear ficiones cada vez más reales, como un oráculo.