No estaba muerta, tampoco de parranda…

4 03 2009

No, no estaba muerta, tampoco he estado de parranda. No me ha pasado nada demasiado grave, no me he mudado de país, ni he tenido problemas con mi proveedor de banda ancha… Dos motivos me han tenido alejada del ordenador, dos deseos antiguos. Uno de ellos ya lo he conseguido, me ha costado un poco, pero por fín he terminado la carrera. Y el segundo deseo todavía está por llegar y ha sido mucho más complicado y dificil de conseguir, casi se va al traste hace un par de meses, pero con reposo y tranquilidad la cosa sigue adelante, algunos ya sabéis de que se trata, leyendo algún post anterior hay alguna que otra pista.

Prometo que a partir de ahora no abandonaré el blog sin dar motivos, y os compensaré contando todos los libros que he leído en la cama y las pelis y series que he visto desde el sofá. No me dejaban levantarme mucho y no me atrevía a poner el ordenador portatil sobre mi barriga por lo de las ondas del wifi. Pero ahora vivo verticalmente y hasta me dejan salir a pasear.
Para ir haciendo boca quería hablaros de un comic que leí la semana pasada, se trata de “La vida secreta de los jóvenes” del autor francés, Riad Lattouf. Un retrato de la juventud francesa a través de pequeñas escenas de la vida real a las que Lattouf asiste de forma casual o accidental en distintos escenarios de Paris: el metro, los bares, las fiestas, las discotecas, la calle, las cadenas de comida rápida, y otros escenarios habituales de la juventud parisina. Pero no es la juventud parisina de los grandes barrios, por lo que dibuja y lo poco que conozco de París, supongo que serán escenarios semejantes a los de la juventud que se rebeló contra las políticas laborales y los recortes sociales en otoño de 2005. Aunque dudo mucho que sean los mismos protagonistas, porque de eso hace casi 4 años; pero las calles y los barrios podrían serlo perfectamente, pese a que lo que aquí retrata son una serie de individuos detestables por su comportamiento y frágiles por su juventud al mismo tiempo, resultado de una sociedad consumista y carente de valores. Este retrato de los jóvenes podría trasladarse sin problemas a cualquiera de las grandes capitales de Europa, a Madrid, Barcelona, Londres, Berlín…

En fin, un comic para digerir despacito, que invita a la reflexión.