En mi mesilla
Desde niña tengo la costumbre de leer en la cama antes de dormir, aunque hay días que caigo como muerta y no tengo tiempo ni de apagar la luz, ni de quitarme el rimel, pero todo me da igual en esos instantes.
Hay otros días que me acuesto a la hora de los bebés, eso significa que me estoy leyendo un libro que me apasiona y llevo todo el día deseando que llegue la noche para leerlo; así que adelanto la hora de meterme en la cama a las nueve de la noche.
Suelo tenerlo en mi mesilla, el primero de una pequeña montaña de libros en la cola de los que no he comenzado o están a medio leer. A veces la montaña de libros en espera me impide acceder al enchufe, con grave peligro de electrocución al apagar o encender la luz.
En esta sección hablaré de los libros que pasan por mi mesilla y los motivos que me inducen a devorarlos, a mantenerlos en la mesilla indefinidamente o darles una oportunidad.


Disculpa que utilice este medio pero solo quiero recomendarte mi libro para tu mesita y que tu sueño sea más feliz. Después de año y medio de arduo trabajo he logrado publicar mi libro Doron Benatar y el libro de los nombres muertos, editorial El Tercer Nombre. Por fortuna fue presentado el pasado 9 de junio en el propio Círculo de Bellas Artes siendo apadrinado por los periodistas y escritores Juan Cruz y Clara Sánchez y presentado por el alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Galladón. No ha cumplido tres meses y ya va a por la tercera edición porque sorpresivamente se está vendiendo de boca a oído y está siendo enfáticamente recomendado por quienes lo leen. No es casual que la presentación del libro tuviera lugar en el Círculo de Bellas Artes ya que allí precisamente, en una mesa del café, es donde Dorón Benatar, detective privado -existencial- tiene instalado su “oficina” con la complicidad de un camarero con igual vocación detectivesca.
Dorón Benatar es un tipo curioso, se convirtió en detective privado titulado siendo doctor en filosofía pero cansado de hacer suplencias en colegios ricos con alumnos solo preocupados por su pelo, su ropa y su móvil. Sus casos son intrascendentes hasta que se ve metido en la recuperación de un ejemplar único de la versión toledana del Necronomicón del siglo XVII robado a la familia Toledano. Inmerso en la investigación del robo, se verá envuelto en una espiral de intereses de sectas, sociedades secretas y bandas callejeras dispuestas a todo por obtener la posesión del libro. Pero no solamente la trama de la historia es atrayente, el personaje es si mismo y el entorno en el que se recrea la acción también forman parte del atractivo del libro porque en el describe Madrid llena de vida y encanto.
Además, como judío madrileño que es, de madre askenazí y padre sefardí, salpica la acción con el discurrir cotidiano de una familia judía madrileña de nuestro tiempo y deja pequeños posos de la tradición cultural hebrea en forma de deliciosos relatos. Si está en tu mano ayudarme publicando una breve reseña en tu blog te lo agradeceré eternamente, la portada la puedes capturar de la web.
Saludos Aída Berliavsky
http://doronbenatar.blogspot.com/